sábado, 14 de octubre de 2023

LA DEMOCRACIA HA DEJADO DE SER EL VEHÍCULO.

 



Por décadas hemos blandido el sólido argumento de luchar por la democracia. Nuestro bando y el opuesto utilizamos ese concepto, cada vez más abstracto y lejano, para justificar nuestras estrategias. Desde las iglesias y desde los palacios del poder siempre se dijo que los seres humanos estábamos aquí para ser felices; para libremente perseguir la felicidad; pero con el pasar del tiempo la felicidad se ha ido convirtiendo en una inalcanzable quimera. 

Se nos enseñó que la democracia era el modo universal mediante el cual nos pondríamos de acuerdo para respetar un manojo de reglas generales que nos permitieran hacer escuchar nuestras voces y poder trabajar y desatar plenamente nuestro potencial intelectual acercándonos así, cada día más, a la felicidad. Democracia como vehículo hacia el objetivo.

Pero de pronto; un día, for no particular reason, como diría Forrest Gump, el vehículo se convirtió en objetivo y cualquier cosa quedaba automáticamente justificada siempre que la palabra democracia apareciera levemente ligada a ella. De tal suerte la democracia dejó de ser un vehículo para usurpar el sitial del objetivo. Ya casi nadie habla de la felicidad; de hecho, resulta cursi y anticuado mencionar esa palabra; todo el poder semántico ha sido depositado, por obra y gracia de los poderosos de ambos bandos, sobre la esquiva y gelatinosa democracia; en nombre de ella nos embarcamos en guerras sin fin ni objetivos; sin tácticas ni estrategias y con un sólo cetro: el enriquecimiento de la ínfima minoría a expensas del dolor de la enorme mayoría.

Afirmar que la democracia está en peligro es como gritar FUEGO en un cine repleto; se nos hace la carne de gallina y se nos dificulta la respiración. El otro bando es siempre el mayor peligro para la democracia; pero ya no basta con eso; todo aquel que ose mencionar la palabra felicidad y pretenda dar a la democracia su justo sitio de vehículo en lugar de objetivo es tildado de fascista y de agente de Putin, de Xi, de Castro, de Trump o de cualquiera cuyo nombre pueda provocar pavor según el caso. La democracia no puede estar en discusión porque es la patente de unos corsarios modernos que han decidido venir a por todo y hacer añicos el viejo y precario equilibrio que posibilitaba a todos un trocito de sueño. A partir de ahora pesadilla a pulso y quién proteste se convertirá en un peligro para la democracia. 

Pero además de la creciente voracidad de ambos modos de pensar y vivir; de producir y de repartir la riqueza, enfrentamos el hecho de que uno de los bandos ha optado por tomar el atajo y ha decidido usar el vehículo de la democracia por una parte del trayecto para después lanzarlo barranco abajo y quedarse con todo; ellos más que nadie saben que la democracia es sólo un vehículo y han comprendido su enorme utilidad hasta un cierto punto; ese punto de ruptura a partir del cual la democracia se hace agua de borrajas y los que la conducían se quedan con todo para siempre.

Los que vivimos aún en la época de la alternancia todavía batallamos por lograr que se imponga la democracia; que el vehículo sea salvado y preservado; pero al así actuar; nos comportamos de modo irracional e inconscientemente cómplice. Si el vehículo ha sido secuestrado por el enemigo; pues utilicemos nuestro talento para encontrar otro modo de llegar al objetivo: la felicidad. Sea claro; no caeré en la trampa de la manida fórmula dictadura vs democracia; conmigo o contra mí; blanco o negro. Las dictaduras no son tampoco la solución aunque a veces sean un vergonzoso mal menor; si la burguesía chilena no hubiese echado mano a Pinochet hoy Chile estaría peor que Cuba y Venezuela; pero proponer a miles de personas que les toque morir para que yo pueda continuar mi camino a la felicidad es una postura en extremo débil y oportunista. Por otro lado, no escapa a mi análisis que si Allende hubiese obedecido las órdenes de Castro y se hubiese perpetuado en el poder esos que resultaron muertos habrían asesinado a sus victimarios; llega un momento en que la disyuntiva es: o ellos o nosotros; con la excusa de la democracia se han cometido masacres imperdonables y el otro bando ha asesinado mil veces más seres humanos que los que hemos asesinado nosotros, pero esa innegable diferencia a nuestro favor no nos canoniza ni nos exime de responsabilidades; un ser humano muerto es inaceptable. 

A la luz del panorama antes descrito nos queda una única alternativa: cambiar de vehículo; la sumisión y la supeditación de los menos a los más; muchas veces por márgenes ínfimos, no es hoy por hoy suficiente ni proponible. El hombre; en su enorme caudal de talento e inteligencia regalado por Dios, cualquiera que sea tu deidad mayor en horas aciagas, puede y debe hallar una salida al atolladero en que nos encontramos. Si en nombre de la democracia y para llegar a la felicidad tenemos que transitar por el tenebroso senderos de niños africanos envenenados por el litio; guerras inventadas por cuatro ladrones que deciden cebarse en nuestra tristeza y narco traficantes que esgrimen fotos de Che Guevara y Carlos Marx mientras violan mujeres inocentes urge cambiar de vehículo. Debemos demostrarle a estos hijos de puta que a la fiesta de los caramelos si pueden ir los bombones; y si no nos dejan entrar pues derribamos la puerta, astíllanos los cristales y nos llevamos la torta. 

miércoles, 8 de junio de 2022

martes, 7 de julio de 2020

A VECES GANANDO SE PIERDE.


Demonstration Against Trump and for Dreamers

Hace sólo días la Corte Suprema de los Estados Unidos decidió por cinco votos contra cuatro que la orden presidencial de Trump para terminar lo que se conoce como DACA (Acción Diferida para los que llegaron de Niños) (Deferred Action for Childhood Arrivals) adolecía de vicios de método y por tanto no era legal. A derecha algunos se sienten traicionados por el Juez Roberts, quien preside la Corte y fue colocado ahí por Bush hijo por lo que se suponía que adoptaría posturas afines a esa persuasión; a izquierda se celebra escandalosamente lo que ellos interpretan como una derrota del actual presidente; pero veamos cómo surge este DACA y entendamos quién gana y quién pierde.

La reforma migratoria es una necesidad orgánica de este país. Reinan el caos y los criterios obsoletos y es más efectivo delinquir y entrar ilegalmente a territorio americano que cumplir con las regulaciones vigentes.

Para complicar aún más las cosas existe un plan de lo que llamo la Cuarta Internacional mediante el cual se persigue alterar el equilibrio etnico de la inmigración. A partir de la innegable realidad de que somos un país de inmigrantes los compañeros de viaje se deslizan hacia la politica de abrir indiscriminadamente la frontera sur mientras por otras vías; en especial la legal, llegar aquí se hace poco menos que imposible. Es cierto que somos un país hecho de individuos que en su abrumadora mayoría hemos venidos de otros sitios; pero de TODOS los sitios y no de una única región. Para que se mantenga el equilibrio mágico que creó esta experiencia irrepetible urge mantener cuotas de entrada según las regiones y los países. En palabras más claras: colmar el país de Martínez y Pérez a despecho de apellidos más complicados y guturales nos conduciría a convertir en cortos años los Estados Unidos en una nación más de esa America Latina de la cual millones de nosotros huimos despavoridos. Valores como la Segunda Enmienda y la libertad de expresión se convertirían en accesorios opcionales en lugar de ser parte de la esencia de la nación.

Para colmo de males hay unos 800,000 seres humanos que fueron traídos de pequeños por sus padres en modo ilegal y cuya única realidad es esta. Todo esto pudo haber sido resuelto hace años y ninguno de los dos partidos ha dado los pasos necesarios. La administración de Obama, percibida mundialmente como “amiga” de los inmigrantes, tuvo los votos necesarios para aprobar la reforma y no lo hizo. El ex presidente prefirió crear este entuerto conocido como DACA que si bien da un respiro a los jóvenes; y ya no tan jóvenes, antes mencionados, no es la solución ni mucho menos y les mantiene en un eterno mientras tanto. Cabría preguntarse qué es más vergonzoso; la indiferencia republicana o la manipulación demócrata que juega desdeñosamente con los sentimientos de estas personas con fines exclusivamente electorales. Si la Corte Suprema hubiese dado razón a Trump la presión popular pudiera haber forzado a los políticos de ambos partidos a llegar a un acuerdo vivible; con la presunta derrota de la administración los demócratas podrán continuar jugando con los beneficiarios del DACA como el gato con el ratón.

Tengamos presente que la decisión de la Corte no rechaza la legalidad de la medida de Trump; para nada; se apoya en tecnicismos tirados por los pelos y deja la puerta abierta para el Departamento de Justicia regrese sobre sus pasos y entre por otra puerta que conduzca a corredores más iluminados. Resulta incomprensible que un decreto presidencial (el firmado por Obama) no pueda ser borrado por otro (el firmado por Trump) pero dicen los expertos que donde termina la lógica empieza la ley. Para algunos es la estrategia de la izquierda para entorpecer el funcionamiento del gobierno sin violar la ley. Personalmente no considero que el Juez Roberts sea un topo; pero pudiera estar cediendo a la enorme presión que reina en este momento sobre todo aquello que no enarbole hoces y martillos, tejidos color escarlata; llame a la destrucción del sueño americano o dedique interminables páginas a la apología de todos los colores mejor el blanco.

De cualquier manera visto en modo aislado e ideal el sistema legal americano pudiera haberse anotado una victoria en opinión de muchos compatriotas; pues quedó demostrado que jueces de derecha se apegan más a la ley que a sus sesgos ideológicos. Los demócratas pueden también cantar victoria porque al menos en la apariencia la política de Trump ha sufrido cuanto menos un retraso a pocas semanas de las elecciones.

Una vez más considero que mis correligionarios yerran al rasgarse las vestiduras y protestar la decisión; como ya es habitual la derecha muestra su proverbial falta de olfato político. Si bien por una parte una de las promesas de campaña quedará incumplida la ocasión podía hacer sido óptima para subrayar cómo los jueces conservadores no hacen política y se atienen al pie de la letra a la interpretación legal. El vaso lleno en lugar de medio vacío. Especialmente cuando la administración sabe que en unos días saldrá a la luz el libro escrito por uno de sus ex colegas; el otrora consejero de seguridad nacional John Bolton, que no parece nutrir una gran simpatía por su antiguo jefe y lanza una serie de afirmaciones en extremo incendiarias. A pocas semanas de las elecciones no aprendemos a escoger nuestras batallas ni a priorizar nuestras escaramuzas.

Irónicamente hay un gran perdedor en todo esto; 800,000 seres humanos que continuarán en esta suerte de limbo legal dentro del cuál parecen tener derecho a todo y no tienen derecho a nada; en el que se vive del mientras y no se puede pensar en futuro; en el que despiertan cada mañana con el alma en vilo esperando lo mejor y temiendo lo peor.

viernes, 19 de junio de 2020

UNA GRAN E INDIGNA MENTIRA

WYSK: I Believe Jesse Jackson Won't Mind… | The Bronx Chronicle
Antes de que sus amos les ordenaran atacar Trump era su "aniguete"


Martin Luther King, como otros líderes negros antes, tuvo que enfrentar el fantasma del racismo. Más allá de lo edulcorado tanto John F Kennedy como Lyndon Johnson era mucho más racistas de lo que jamas podrá serlo Donald Trump. No obstante, King no cejó en su intento; negoció a veces amenazando y otras cediendo; pero permaneció dedicado al objetivo hasta su último aliento. Nunca pensó que tenía que sentir agrado por ninguno de los dos presidente demócrata antes mencionados, tenía una misión que era el mejoramiento de su comunidad. King tenía una única prioridad: garantizar que los afroamericanos alcanzaran un mejor nivel de vida y disfrutaran de los mismos derechos que la mayoría de sus compatriotas siempre tuvieron.

En camara rapida hacia adelante encontramos un individuo sumamente controversial en La Casa Blanca; alguien que ha dicho cosas que no me atrevo a repetir y con un vocabulario que en reiteradas ocasiones ha dejado mucho que desear y ante el cual he personalmente manifestado mi desacuerdo; pero como mismo ocurría con MLK a mi no tiene que gustar el presidente; de hecho, no me gustaba para nada Obama, pero si alguna vez me hubiese llamado hubiera asistido raudo a estrecharle la mano y negociar; aún en la certeza de que jamás habría escuchado mis quitas yo hubiera hecho todo lo posible por llegar a un acuerdo.

Más aún; en su discurso inaugural, en varias alocuciones incluyendo dos Estados de la Unión así como en ocasión de la firma de la anhelada acta First Step, el actual presidente ha llamado repetidamente a los líderes negros (cualquiera que esto pueda ser hoy en día) a sentarse a discutir. Se podría argumentar que sus invitaciones han sido dictadas por la demagogia; bueno, también lo fueron en los casos de Kennedy y Johnson; y si recordamos “el estaría sirviéndonos café” también lo fue en el caso de Clinton. Este artículo no persigue en ningún modo avalar el “daltonismo” racial de Trump. Sólo trata de describir el fracaso de la llamada dirigencia negra para concentrarse en su trabajo en lugar de servir como celosos peones de la racista y elitista dirigencia blanca del partido demócrata. Muy alto ladraron; salivaron espuma copiosamente mientras descuidaban su verdadera misión para convertirse en mastines del hombre blanco. Desperdiciaron tres años en un “impeachment” que no llego a nada abdicando en modo bochornoso a su deber sagrado.


La muerte de George Floyd se le ha achacado a muchos, incluyendo a la ex aspirante demócrata a la nominación por su partido Amy Klobuchar, quien pudo haber procesado en policía culpable en una ocasión y optó por no hacerlo; pero no está sola. La pusilánime disque dirigencia negra es también culpable.


martes, 9 de junio de 2020

A BIG FAT LIE



WYSK: I Believe Jesse Jackson Won't Mind… | The Bronx Chronicle

Before their masters cried "fetch"; Trump was their buddy.

Dr. King, like other black leaders, had to face the specter or racism. For all the edulcorating and softening both JFK and LBJ were far more racist than Donald Trump may ever be. But Dr. King did not waiver; he negotiated, sometimes he threatened, sometimes he yielded. But he remained engaged up to his last breath. He did not feel he had to like either of these two presidents, he just had a mission which was the betterment of his community. MLK had one priority: make sure African Americans reached a better standard of living and enjoyed the same rights that most Americans had always had.

Fast forward to the present we find a very controversial individual in the White House; he has said things that I would not dare to repeat; his choice of words in scores of occasions has left much to be desired and almost in every instance I have voiced my disagreement; but as in the case of MLK I don’t feel I have to like the president; in fact I did not like Obama; but I would have run to shake his hand and negotiate with him had he ever asked me to; slim as my hopes would have been of him heeding my grievances, I would have done everything in my power to reach a deal.

And yet; in his inaugural address, in several speeches, including two States of the Union, and when he signed the way overdue First Step Act, the incumbent has repeatedly called for the black leadership, whatever that may mean today, to sit down and talk. One may argue that his calls are dictated by demagoguery; well so were Kennedy’s and Johnson’s and if we think about “he would be serving us coffee” so were Clinton’s. This article is in no way, shape, or form vouching for Mr. Trump’s color blindness; it is about the failure of the so called black leaders to do their job instead of being zealous pawns of the white, racist, Democrat elite. Loud they barked; copiously they mouth foamed as they neglected their real mission in order to become the white man’s mastiff. They wasted three years in an impeachment that went nowhere in outrageous dereliction of their sacred duty.

Mr. George Floyd’s death has been conveniently blamed on so many, including former democratic candidate Amy Klobuchar who could have charged the perpetrator and chose not to; but she’s not alone. The abdicating black leadership, whatever that may mean these days, is also to blame.

viernes, 5 de junio de 2020

THEY COULD NOT AFFORD THIS.




International Socialist Alternative Launched – Socialist ...


Emotions and blindness must not prevent us from pulling the thread of events and see where it leads.

As so many experts have previously pointed out, this is the first time in decades that one injustice brings us all together; no matter what side of the political spectrum we were, we all felt outraged by that infamous video feed; Mr. Chauvin knee did not only press George Floyd’s neck. It heavily pressed all our necks, our hearts and our souls. Unanimity suddenly prevailed; we all condemned what we saw in unequivocal terms.

Peaceful protests erupted and we all felt sympathetic with the protesters; America was at the verge of unity and the Fourth Internationale could not afford a moment of stability and harmony that could seal the incumbent’s victory. But make no mistake; the Fourth Internationale is not after Trump. It is after us, after our way of life and after our freedom. The current president just happens to be in the middle due to a fateful juncture. Let’s us not for one minute succumb to the temptation of personalizing history. By fighting this multi tentacled creature we do not defend a man; we defend ourselves.

The swiftness with which peaceful demonstrations turned into riots and the viciousness with which professional domestic terrorists targeted private property and the livelihood of the community show desperation; they needed to put a wedge between black and white, between gay and straight, between the citizenry and the law enforcers. Civil and ordered outrage is not precarious enough for the Fourth to thaw. They need chaos and mayhem. Can you imagine for one minute our great nation having this so called conversation about race relations and everything unfair? That would have dealt a mortal blow to the far left. They constantly mention this “conversation” but they cannot afford for it to actually happen. The “conversation” must remain some sort of illusive chimera to stir emotions and shift to riot mode whenever they deem it necessary.

The Fourth’s operatives have quickly claimed that the violence was created by a mixture of groups including Nazis and white supremacists; I wouldn’t put any crime past these two organizations but I strongly suggest reading “The Caribbean Soviet”, authored by Cesar Reynel Aguilera, which describes how the communists infiltrated all the other organizations in Cuba; as they had previously done in Europe and as they do as we speak. The thread under this violence leads to one quarter: the Fourth Internationale.

As I was wrapping up this article I learnt that now we allegedly have evidence of the Cuban Junta and the Venezuela regime meddling in our affairs by quarterbacking and financing the riots. Conclusions are easy to draw here. Never forget that according to their own manifesto “liberation begins when America dies”