lunes, 20 de abril de 2020

LLEGÓ EL MOMENTO (EL NUESTRO)



Emisora Habana Radio » José Martí y sus apreciaciones acerca de ...


Por años hemos escuchado decir; y muchos hemos repetido, que los cubanos debíamos prepararnos para cuando llegara el momento. Que debíamos unirnos; que debíamos tender puentes entre ambas orillas del Estrecho de la Florida. Todo en espera de ese momento mágico en que las cosas cambiarían.

Durante este largo y abúlico proceso de presunta preparación han desfilado no pocos “líderes” con ideas y proyectos más y menos acertados y por lo general carentes de esa tracción interna que da el apoyo popular; se nos repetía; y repetíamos, que nos hacia falta un Walesa; refiriéndonos a la cabeza visible del sindicato Solidaridad en Polonia.

Lo cierto es que bajo las condiciones que la Junta de La Habana ha impuesto con la absoluta complicidad de occidente es prácticamente imposible que alguien logre el consenso que el líder polaco alcanzó en su momento; las circunstancias son distintas y el apoyo externo es infinitamente menor.

Por otro lado. La desaparición física de Fidel Castro así como el deterioro en la salud de su hermano Raul y el desgaste natural que experimentan los pocos “históricos” que aún viven, unidos a la falta de capital político y arraigo popular de los pinos no tan nuevos que el régimen propone como herederos del poder; y el inesperado giro a la derecha en la presidencia de Estados Unidos han asestado un golpe demoledor a las aspiraciones de perpetuación que caracterizaba el talante de la Junta en los últimos años. Entre el desaliento y la abulia, entre el hambre y la falta de esperanza el régimen comprende, porque no es tonto, que se encuentra en el instante más vulnerable de su triste historia y en su desespero moviliza a cuanto peón, simpatizante o compañero de viaje logra engatusar. Más que nunca llueven las frases hechas; las sentencias mil veces repetidas y los razonamientos de antaño lavados precipitadamente en la retórica regetonera de hoy.

La familia Castro siempre navegó con proverbial buena suerte. Pasó casi sesenta años saltando de una liana a la otra y cuando parecía que se precipitaría al vacío milagrosamente, de la nada, surgía la liana salvadora que le daba suficiente impulso hasta la próxima; pero la suerte no es eterna y no siempre favorece al mismo bando; por más que gesticulen a destiempo y sin ritmo sus manos no logran encontrar el asidero y, por primera vez, la incertidumbre y el miedo cunden entre sus filas.

Es en este contexto que comprendo que ha llegado el momento; no ese instante ideal vaticinado por expertos y codiciado por luchadores; no ese segundo en que los astros se alinean y las aguas se abren permitiéndonos avanzar sin obstáculos. El problema es que pensándolo bien no ha llegado “el” momento sino el nuestro; ha llegado “nuestro” momento y cada situación tiene el suyo y siguiendo la tradición de pueblo desafortunado e históricamente sólo, el momento nuestro viene repleto de imperfecciones.

A mi juicio la lucha contra la dictadura debe revestir un carácter asimétrico y multi dimensional sin que necesariamente debamos esperar al fracaso de una vía de lucha para recurrir a otra; sino que debemos avanzar al mismo tiempo en todas las direcciones: ello resta fuerza al enemigo, le obliga a agotar sus recursos y además ayuda a arrebatar caretas y máscaras que hasta hoy existen. Pero por más que comprendamos que todas las vías sean válidas Cuba debe YA elegir a su líder. Urge que emitamos un juicio; que vertamos los criterios y como decía Marti; que alcemos la mano y digamos la palabra.

Aguardando al momento idóneo corremos dos tangibles riesgos:
1- que la enésima liana surja de quien sabe dónde y el régimen se recupere.
2- que el estancamiento del status quo provoque un excesivo sufrimiento en la población y el modesto impulso logrado ceda el paso a la mano extendida y a la espera por la dádiva. Por tal motivo exhorto a mis compatriotas a organizar una elección que consista en que cada cubano que se sienta capaz de guiarnos a todos presente su candidatura y luego que los demás emitamos nuestro voto con el compromiso de que seguiremos a quien obtenga la mayoría simple más allá de nuestros sesgos y preferencias.

Las modalidades y tecnicismos de tal elección serían discutidas por todos. Ruego a los lectores regalar a este artículo una profunda reflexión y actuar con el bien de la isla en la mente por encima de todas las demás consideraciones.

martes, 14 de abril de 2020

ES LA IZQUIERDA UN PARTIDO?



Hammer and Sickle Images, Stock Photos & Vectors | Shutterstock
Tener muchos amigos en las redes puede ser incómodo en ocasiones, pero generalmente nos trae inmensas satisfacciones. Hace unos minutos uno de los contactos me preguntó con el máximo candor y totalmente privo de pretensiones si le podía explicar que cosa era la izquierda; deseaba saber si esa “izquierda” era un partido o que rayos era. Aprovecho para responder públicamente porque no existen dudas tontas sino ignorancias mal atendidas.

La izquierda, como la derecha y como el centro son denominaciones totalmente convencionales que se dan a las tres persuasiones politico filosóficas fundamentales más allá de la agrupación política a la que se pertenezca. En realidad tales etiquetas derivan de la posición que ocupaban en la Asamblea Nacional durante la Revolución Francesa los diputados que estaban a favor del rey; a la derecha y los que apoyaban la revolución a la izquierda. De tal suerte automáticamente se considera izquierda la voluntad de cambio y derecha la defensa del status quo. Un enfoque totalmente engañoso y hasta falso pues no hay nada más encarnizado a favor del status quo que la izquierda cuando llega al poder.

Por lo general comunistas, socialistas y algunos tipos de nacionalistas se consideran de izquierda; quedando un centro para algunos social demócrata que normalmente van llamados centro izquierda mientras populares, cívicos, regionalistas (no en el caso de España) libertarios y otros quedan a la derecha dejando un centro derecha para partidos centro democráticos y otros.

Por lo general la izquierda propugna un gobierno fuerte y casi omnipresente que debe pensar en todo y resolverlo todo y en función del cual los ciudadanos deben renunciar a una significativa porción de sus ganancias con tal de que el paquidermo burocrático provea salud, educación, defensa y muchos servicios más. La derecha por el contrario ve siempre con sospecha al gobierno y aboga por menos renuncia a la riqueza personal a cambio de que el paquidermo de marras suministre los servicios antes mencionados pero hasta un cierto punto, con un cierto control y bajo determinadas garantías. Esto es en sentido general pues hasta hace sólo unos años la izquierda americana equivalía a la derecha europea mientras la derecha del lado occidental del Atlantico se acercaba a lo que los europeos denominaban extrema derecha o fascismo. Por supuesto aventuro equivalencias y traducciones de una realidad a otra que jamás podrán reflejar fielmente la verdad.

En los últimos años; particularmente luego de la desaparición del mundo comunista y de la URSS, se ha producido una reestructuración de la izquierda que ha llevado a la inclusión de no pocos radicales libres que antes se consideraban fuera de la legalidad mientras la derecha ha reaccionado en modo mucho más lento y reactivo. Pero esto sería objeto de otro artículo. La respuesta al amigo de Facebook es que si bien el comunismo se considera de izquierda, la misma es mucho más y agrupa muchos otros partidos como mismo lo hace la derecha. Izquierda y derecha, por más que de reciente se pueden confundir e incluso invertir sus posturas históricas y clásicas, no son agrupaciones políticas sino tendencias dentro del espectro político. La izquierda está por encima del partido tal o más cual e incluye varios de ellos.

En sustancia izquierda y derecha son alineaciones y persuasiones que agrupan y resumen a varios partidos, pocos o muchos que sean.

miércoles, 8 de abril de 2020

MIS VEINTE CENTAVOS SOBRE EL TEMA OMS/WHO


Mandates and the legal basis for peacekeeping | United Nations ...


En todos los casos es importante evitar tomar el rábano por las hojas; desafortunadamente los seres humanos tendemos a adoptar medidas drásticas y a verlo todo en términos de blanco o negro; cuando en realidad casi nada posee color absoluto y todo es una mezcla de tantos matices.

No pertenezco a ese selecto grupo de aislacionistas que abogan por un Estados Unidos, un Reino Unido, o un México aislado del mundo; eso no es posible y sólo en la estrecha interacción entre gobiernos y pueblos se garantizan la paz y el bienestar común. Según esta misma lógica se han ido creando organizadores y foros internacionales en los que se intenta llegar a consensos y aunar criterios; pero en particular, estas organizaciones fueron creadas con el objetivo de afianzar el papel dominante de los Estados Unidos de America y occidente como líderes indiscutibles del mundo. No constituye un error ni mucho menos haber creado la ONU, la FAO y decenas de instancias para aportar una cierta coherencia y sentido al devenir de nuestras vidas; por tal motivo nuestro país contribuye y debe continuar contribuyendo activa y generosamente al sustento de las mismas; ah pero además de activa y generosamente debemos siempre agregar otro adverbio: inteligentemente ; en nuestra conveniencia y la de occidente en primer lugar.

No me cansaré jamás de repetir que hay individuos en este mundo que critican sólo a una parte de la clase política: llámese Ronald Reagan, Boris Johnson, Silvio Berlusconi, José María Aznar, Jacques Chirac, los Bush 43 y 45 y en especial llegan al paroxismo con Donald Trump, pero permanecen en un sospechoso silencio ante los impresentables exponentes de la Cuarta Internacional y disfrutan cada vez que en estas organizaciones Washington o sus aliados son condenados o criticados.

Estados Unidos y occidente deben hacer valer la contribución económica que aportan y asegurarse de que a la cabeza de cualquier ente internacional se encuentre gente nuestra. Si, si; lo digo sin medias tintas ni eufemismos; gente nuestra o de lo contrario “no hay para nadie”.

En este momento el presidente Trump y cualquiera que sea mínimamente justo debe sentirse molesto e indignado con la Organización Mundial de la Salud; OMS; su dirigencia se plegó a las presiones del régimen de Beijing y nos hizo perder tiempo precioso que hubiéramos podido dedicar a prepararnos; cabría preguntarse cómo un amigo de Robert Mugabe llegó a dirigir este importante ente; la respuesta está en la ignorancia, la mediocridad y la miopía de nuestros funcionarios internacionales, de nuestros políticos TODOS y de cuanto profesional tenga que ver con esto; y no hablo únicamente de funcionarios americanos sino de occidentales en general.

Occidente debe efectuar una exhaustiva, severa y crítica evaluación de todas y cada una de las organizaciones que existen; qué labores realizan y cómo se gasta el dinero de sus contribuyentes; pero esta debe ser una tarea paciente y metódica sin crear crisis ni más caos del que reina. El presidente hace muy bien en criticar a la OMS y debe presionar para quitarnos de encima al secuaz de Mugabe; pero no; repito NO, podemos cortar en este momento el financiamiento de la organización. Y no podemos por razones de índole moral y por razones de pura naturaleza geopolítica.

Dentro de esta mafia infiltrada por la Cuarta Internacional hay muchos profesionales dedicados y competentes que realizan disímiles funciones útiles a la humanidad; no debemos privarnos de ellas ni debemos pagarle su devoción con un despido; como siempre hay que diferenciar muy netamente entre la burocracia y los que de veras trabajan y no debemos hacer pagar a justos por pecadores.

Pero además hay un motivo geopolítico detrás de esto; si le negamos los fondos la Cuarta Internacional de inmediato se lanzará a nuestra yugular con muñecos de Trump quemados en las capitales del mundo los usuales carteles de Yankees Go Home y el circo de siempre. Abandonamos al mundo en momentos de pandemia y los trasnochados domésticos; quinta columnistas de todo tipo en lugar de echar rodilla en tierra por su país se colocarán, como siempre, en el lado opuesto al del presidente por default. Más aún; no dudo que la camarilla china esté esperando ese momento para cubrir la cifra y quedar como los salvadores del mundo una vez más. La prensa cómplice cubrirá de seguro la primera parte de la maniobra y luego cuando los mandarines dejen de mandar plata no dirán absolutamente nada.

Hagamos limpieza sin romper la vajilla y sin llenarle de agua la casa al vecino de los bajos.