martes, 5 de enero de 2016

EL SILENCIO CÓMPLICE

No me cabe duda de que el régimen de La Habana usa todo tipo de artimañas para descalificar a quienes se le oponen; no me cabe tampoco duda de que siembra en medio de sus oponentes y enemigos innumerables agentes que trabajan bajo sus precisas órdenes. Este modo de comportarse no es invención de los hermanos Castro por más que ellos hayan desarrollado al máximo las potencialidades de la labor de zapa. Cuando analizamos la génesis del kafkiano fenómeno que ha caracterizado la isla por los últimos 57 años se repite continuamente la frase de que muchos sabíamos quién era realmente Fidel Castro y que fue un error no denunciarlo a tiempo; pero con ese mismo aliento, sin tomar respiro se alza la mano en gesto de contención; se lleva el índice vertical hacia los labios y se emite un sonido de silbido invitando a no pronunciar ulterior vocablo; inexplicablemente hoy se repite la falla de ayer y no se deben criticar abiertamente los defectos, vicios y errores de los que se proponen como alternativa a los actuales dueños del potrero. Hay quien incluso sostiene que el enemigo es Castro y su camarilla y que primero hay que enfrentarlos a ellos para luego ocuparnos de las deficiencias de nuestros "hermanos". No señor; el enemigo de mi enemigo no necesariamente es mi amigo y aquí no se trata de desempolvar esperpentos en la esperanza de tarde o temprano encontrar alguno que pueda reemplazar a los actuales.

La lucha es contra todo lo mal hecho y contra cada una de las manifestaciones dictatoriales que se puedan presentar, no es necesario aplicar un orden cronológico ni mucho menos; donde se cae el burro se le dan los palos y si de burradas se habla usar organizaciones políticas de oposición como una propiedad privada es nocivo y dañino; malgastar el dinero del contribuyente en proyectos fantasmas que en nada afectan la vida del cubano de a pie es además de robo imperdonable un modo de desvirtuar la lucha por la democracia; manipular el tema racial para encontrar un modo de vida es despreciable. Todo esto y mucho más ocurre cada día ante nuestros ojos y con la excusa de no debilitar las fuerzas que luchan contra el castrismo se nos pide silencio; bueno mis preguntas son las siguientes:
1- De que fuerzas me hablan?; quizás con un par de excepciones estas fuerzas no existen y se limitan a grupos de diez o doce personas, muchos atados por lazos de parentela que se dedican a acumular horas de vuelo en proyectos que nunca llegan a ningún lado; hoy se nos habla de un frente único, mañana de un proyecto constitucional, pasado de empinar papalotes en la Playa del Chivo; el objetivo es tenernos siempre ocupados tras señuelos y que el dinero "continúe fluyendo" 

2- De cuál lucha contra el castrismo me hablan ? No conozco ningún método de lucha que excluya a amplios sectores de la población y siempre con las mismas una o dos excepciones, los opositores son conocidos por una ínfima minoría de la población. Peor aún, por más que se nos trate de encandilar los ojos con cifras y patranas no se observa sustancial aumento en el número de "seguidores" a nivel de pueblo.

Es innegable que la Cuba de hoy no es la misma de los ochenta; a veces se escucha a alguien del pueblo amenazando a la policia abusadora con llamar a "los de los derechos humanos" o con enviar un vídeo a los canales de Miami; esto era impensable cuando yo vivía en la isla y algo de esta nueva dinámica es resultado de la existencia de elementos que contrastan al régimen. Lo que cabría cuestionarse es cuanto más osado sería Albertico si la oposición en lugar de estar de lunamieleros y dándose codazos unos a otros, expulsando de sus minúsculos grupos a quien no les convenga de modo sumario y anti democrático y poniendo en práctica políticas que con nadie han consultado y que no cuentan con el mínimo consenso, hubiera utilizado los millones de dólares de nuestros impuestos con fines concretos y realizables. Posiblemente la respuesta sea a los que aquí devengan un salario apoyando la causa de Cuba como muchos de los que allá se oponen a los Castro no tienen el menor interés en que el status quo cambie pues eso significaría la pérdida del "empleo". Tengo la inquietante impresión de que para muchos el dinero del pueblo americano no es el vehículo para un cambio en Cuba sino que la excusa de un cambio en Cuba sea el vehículo para poder continuar ganando dinero. 

Mi respeto para los que han entregado su vida y para aquellos que mantienen una conducta vertical es irrestricto e incondicional; pero mi condena al jet set opositor y a los que se muestran más stalinistas que el régimen que dicen combatir ha dejado de ser filosófica y se ha convertido en algo PERSONAL 

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